DEPENDENCIA ENERGÉTICA
DEPENDENCIA ENERGÉTICA

Definimos dependencia energética como la cantidad de energía primaria que se debe importar en un país para su abastecimiento en forma de calor, electricidad o transporte.
Una alta dependencia energética provoca un déficit en la balanza comercial de los países y puede ser el motivo de las inestabilidades y carestías de los costes energéticos.
España tiene una dependencia exterior de fuentes de energía de un 73%, es decir, es altísima. Es uno de los países de la Unión Europea más dependientes, siendo muy desproporcionada esta dependencia con el consumo de energía de nuestro país, por lo que España está expuesta a todos los inconvenientes que este hecho implica.
Para combatir dicho problema es necesario buscar recursos, de los cuales abundamos, dentro de nuestros territorios para así poder abastecer todo o la gran mayoría del consumo de energía del país.
Deberíamos centrarnos en dos pilares muy importantes: el ahorro energético, reduciendo el consumo energético de nuestras ciudades ya que la electricidad más barata es la que no se consume; y las energías renovables. En España la principal fuente de energía de la que gozamos es la renovable, ya que apenas disponemos de petróleo, carbón o gas natural. Deberíamos enfocar más hacia ciertas energías como la solar, España es uno de los países con más horas de sol de Europa, o la eólica.
Lo que está claro es que España ahora mismo es muy dependiente de países externos. Por ejemplo, la gran parte del gas natural que tenemos proviene de Argelia y otra parte de Rusia. Lo mismo pasa con el petróleo, procediendo del norte de África, Oriente Medio y Rusia. Si, por lo que sea, hubiera conflictos y decidieran cortar el suministro, España tendría un grave problema. Por esa misma razón, deberíamos centrarnos ya en la construcción de centros de aprovechamiento de energía renovable.


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